Terele Pávez y Lorca

Tras cinco nominaciones, la veterana actriz se alzó finalmente con la ansiada estatuilla a mejor intérprete de reparto por la película Las brujas de Zugarramurdi, dirigida por su amigo Álex de La Iglesia.

La vida no la ha tratado bien ni tampoco la profesión, aunque de ambas hable con sosiego y agradecimiento. Su carrera intermitente la ha mantenido en dique seco durante años y se han contado historias terribles de ella y de su familia. Ahora, con motivo de su papel en la película ‘Las brujas de Zugarramurdi’, de Álex de la Iglesia, Terele Pávez habla claro.

XL. Usted ha tenido una carrera tan apasionante como intermitente: debutó a los doce años con Berlanga en Novio a la vista…

T.P. [Me interrumpe]. Sí, sí, sí, yo he sido siempre esa niña que allá donde iba la gente decía de mí lo mucho que valía, pero luego… ahí se quedaba todo.

XL. Cuando triunfaba, dejaba el escenario durante largas temporadas, una y otra vez, sin mucha explicación. ¿Qué pasaba?

T.P. Pues que dejaban de llamarme porque yo era una persona muy antipática para mucha gente. Yo era una señora que, con 18 o 20 años, salía al escenario y solo con aparecer la gente se quedaba muda. Esta voz mía, que yo siempre pensé que era horrible, cuando la escuché en un escenario, dije: ¡Ostras, aquí la cosa cambia! Cuando yo salía a escena, lo llenaba todo de fuerza sin hacer nada.

XL. ¿Y qué pasó?

T.P. Pues que no caía bien a todas; yo no era ambiciosa, no quería ser protagonista, me conformaba con estar ahí. Tenía mucha afición, mucha alegría. A mí me quieren y me valoran mucho.

XL. ¿Dónde está el problema entonces?

T.P. Pues que había un tipo de actrices que no querían que yo estuviera ahí. Una era amante del director; otra, del productor… y de pronto llega Terele, que no necesitaba nada de eso y, encima, no exigía nada especial… ¿lo entiendes?

XL. ¿Envidia cochina, más o menos?

T.P. ¡Claro! Y es que yo llegaba con un vaquero y un suéter… y no me hacía falta más.

XL. ¿La vetaban porque era mejor?

T.P. No, ni siquiera me vetaban: no me contrataban, así de simple. De mí dijeron que era la mejor Celestina que había sobre el escenario, pero no me volvieron a contratar después. E hice La casa de las chivas… y no volví a hacer más, pese a que todo el mundo hablaba de mi interpretación. Y hago Los santos inocentes y no vuelvo a hacer más. Al final trabajan todos, menos yo. Y luego está lo que se contaba de mi padre…

XL. ¿Se refiere a que el historiador Ian Gibson señaló a su padre, Ramón Ruiz Alonso (diputado de la CEDA), como delator y responsable de la denuncia contra Lorca, así como de su detención?

T.P. Eso sí que ha sido grave, muy grave. ¡Para haberlo vivido! Fue un espanto. Por culpa de Ian Gibson hablaban de mi padre como «de ese individuo…».

XL. Durante años se dijo que su padre fue el asesino de Federico García Lorca. ¿Qué sabe usted de lo que sucedió en aquella detención?

T.P. Sé que mi padre fue a casa de Luis Rosales, que le explicó a la familia que tenía orden de detener a Federico García Lorca, como estaban deteniendo a otros muchos. Es más, le ofrecieron un vinito y estuvieron charlando… y, cuando regresó con él, lo llevó al cuartelillo sin saber absolutamente nada de lo que iba a pasar después con Lorca.

XL. Las últimas investigaciones avalan lo que usted explica.

T.P. Sí, pero ahora parece que no hay tanto interés en que se sepa la verdad, es curioso. No hace mucho, me dieron un premio de teatro en Valladolid y me presentaron como la hija del político Ruiz Alonso. Se me saltaron las lágrimas, era la primera vez en mi vida que se referían a mi padre así: como el político, y no como el asesino de Lorca. Entonces pensé: «Papá, lo hemos conseguido, ¡al fin!». No me lo podía creer. Fue una cosa preciosa.

XL. Siendo una mujer de izquierdas, debió de ser una pesadilla que dijeran eso de su padre.

T.P. ¡Pero si yo no he sido nunca ni de izquierdas ni de nada! Yo soy de una familia de derechas. Mi padre fue diputado de Gil Robles… Es posible que mi forma de vida se asociase más a la izquierda, pero es algo que nunca me he planteado.

XL. ¿Ha vivido la transición política sin significarse?

T.P. Totalmente, nunca he sido del PP ni del PSOE ni de nadie [sonríe]. Siempre he sido libre, tenía amigos con carné comunista y amigos muy de derechas. Y, además, siempre he sido muy creyente. Lo de Lorca ha sido lo peor que nos ha pasado. Yo he sentido a mi alrededor unos odios tremendos. ¡A mí me hizo un daño terrible todo eso! Yo me llevaba de maravilla con mis padres, con los dos, y con mis hermanas. Siempre hemos sido una piña, aunque, ya de mayores, teníamos nuestras diferencias.

XL. Entonces, ¿ya le toca hacer de Bernarda Alba? Ese papel que le va que ni pintado.

T.P. ¡Nooo! Me lo han ofrecido veinte mil veces, pero no lo voy a hacer nunca. Mi relación con Lorca se mueve en otro plano: somos cómplices, hablamos muchas veces y él me pide que no sea pesada y que interprete a Bernarda; pero él sabe, porque yo se lo he dicho, que nunca la haré, por el morbo y porque he sufrido mucho con ese tema.

Virginia Drake – XL Semanal – Septiembre de 2013

Otros enlaces de interés sobre la detención y muerte de Lorca:

Misterios alrededor de Lorca

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